viernes, 12 de septiembre de 2008

ESCULTURA PÚBLICA EN A CORUÑA

Escultura pública en A Coruña.
Vecinos de piedra
Los gobernantes coruñeses amplían periódicamente el parque escultórico de la ciudad de A Coruña, criticado duramente por un comité de especialistas del Consello da Cultura Galega.
14-07-2008
(Aunque sale en esta fecha en este periódico, el informe es de 2000)

ANA RODRÍGUEZ. A CORUÑA. Ningún niño sin juguete, ninguna rotonda sin estatua. Periódicamente, las instituciones sienten la necesidad de inaugurar un convidado de piedra que se muda a la ciudad con mejor o peor resultado estético o urbanístico. Amueblar, embellecer, dialogar con la ciudad, dar entidad a limbos urbanos, humanizar ámbitos de relación... serían algunas de las cualidades que un Gobierno local como el coruñés debería exigir a cualquier autor que vaya a transformar con una obra cualquier espacio público. ¿Lo hace? El Consello da Cultura Galega suspende la gestión realizada, en este sentido, en el Palacio de María Pita. De la estatua de la heroína habla, y no muy bien, un informe de este órgano asesor y consultivo de la Xunta. A arte nos espazos públicos es una ponencia elaborada por su sección de Artes Plásticas y coordinada por la catedrática de Arte Contemporáneo de la Universidad de Santiago de Compostela, María Luisa Sobrino Manzanares. El documento critica "la presencia anacrónica" del monumento de José Castiñeiras a María Pita en la plaza que lleva su nombre: "Posee toda la retórica figurativa y alegórica del monumento decimonónico -pedestal, fuego encendido, actitud heroica- y se reviste de un lenguaje no muy diferente a los erigidos por la dictadura franquista a los muertos en la Guerra". También le deben chirriar los oídos al "clónico guerrero del omnipresente Botero" situado en la entrada de la Domus y a los catorce escultores del conjunto del Jardín de Hércules que, "compitiendo con la Torre", se sitúa a lo largo del paseo marítimo de A Coruña. "Excepto el Bosque de Menhires de Manolo Paz", (Ver fotografía mas abajo) continúa la ponencia, "este jardín de esculturas constituye el primer ejemplo de la nefasta decoración que se realiza en otros paseos marítimos de la provincia". El Consello da Cultura Galega manifiesta que el proyecto "parece secundar estéticamente la campaña llevada a cabo por el alcalde Francisco Vázquez en la ciudad" con la localización de esculturas dedicadas a "temas anecdóticos a lo largo de sus calles o plazas: las Catalinas, los Surfistas, el Reloj de Pulsera de As Lagoas..."No es A Coruña la única diana de los especialistas de la institución. En general, reprochan "la falta de criterio" que "suele presidir los programas escultóricos en Galicia". "Salvo excepciones, son poco más que un fenómeno epidérmico y decorativo", continúa, "que cosecha calificaciones tan poco favorables como la de monotonía sobre monotonía, fealdad sobre fealdad, cuando no es definida abiertamente como kitsch". Entiende la catedrática María Luisa Sobrino que el arte público constituye un instrumento que políticos y burócratas usan en función de sus intereses, "tendiendo a promocionar indiscriminadamente obras, la mayoría de las veces, bastante deplorables". "Desconocen el rigor, el valor y la legitimidad de la obra contemporánea", añade la profesora, que también ha firmado estudios como Escultura contemporánea en el espacio urbano y Ciudad y escultura pública, monumentos, intenciones iconográficas y presencia plástica. Señala que el Gobierno local coruñés de la última década debe sentirse aludido cuando reprocha esa necesidad de los ayuntamientos de "coronar casi obligatoriamente sus rotondas con una escultura o adornar sus paseos marítimos con obras que siguen decisiones y gustos unipersonales", y que son encargadas de forma arbitraria a cualquier artista, "disponiendo del espacio de la ciudad como si fuese su espacio privado".Aunque A Coruña se lleva la palma, hay otras ciudades que tampoco salen muy bien paradas del informe. Vigo y el equipo del alcalde Soto a finales de los ochenta reciben un buen repaso. Entre los rechazos, la fuente de los caballos de la plaza de España y los Mariñeiros de Ramón Conde, que, "dejando al lado su excesiva inversión, comporta una estética digna de los mejores tiempos del fascismo". El inevitable monumento del cruce de caminos de Lalín o el del Monte do Gozo en Santiago son también ejemplo "de este arbitrario amueblamiento decorativo" en Galicia. El estudio del equipo de especialistas del Consello da Cultura Galega asume que hay alguna cara para la cruz, aunque de forma excepcional. Verbi gratia, la actuación en el parque de Bonaval de Santiago o dos piezas viguesas: la Porta do Atlántico, de Silverio Rivas -"una obra que actúa como elemento de ordenación y significación urbana y dota a la plaza de identificación y cohesión"-, y el Sireno, de Francisco Leiro, en el estrecho espacio de la Puerta del Sol -"banalizando la convención de la retórica de lo monumental"-. En A Coruña, salvo el Bosque de los Menhires de Manolo Paz, no hay nada, pero nada, que se salve en el análisis de la entidad autonómica. Concluyen que el arte público es un género "tan bien intencionado como desacreditado", pero que se hace difícil que se le considere necesario "ante la avalancha de realizaciones pseudoartísticas de todo tipo que invaden las ciudades". Los especialistas llegan a una recomendación para no seguir equivocándose, que trasladan a todas las administraciones , entre ellas, al Ayuntamiento de A Coruña: confiar la selección, no a un "gusto personal", sino a comités de expertos y profesionales relacionados con el arte, con la política, la arquitectura, la sociología, la promoción cultural y el urbanismo.

http://www.laopinioncoruna.es/secciones/noticia.jsp?pRef=2008071900_2_205683__ACorunaMetro-Vecinos-piedra

Fotografia de OALONSO http://www.flickr.com/photos/oalfonso/


MANOLO PAZ, UNA BONITA OBRA DE 1995

Manolo Paz ,nacido en 1957,vive y trabaja en Cambados.

Llama la atención la interesante disposición de los huecos en las piedras.